8 productos «ecológicos» que en realidad son malos para el medio ambiente

Hoy en día todos quieren ser «ecológicos», bien sea por medidas políticas, económicas o simplemente conciencia de lo que realmente está sucediendo. Sin embargo, muchas empresas y marcas han comenzado a usar las campañas de productos «ecológicos» y «verdes» sin realmente medir su impacto ambiental. ¿No entiendes muy bien de qué estamos hablando? Te traemos en este post 8 productos que dicen ser «verdes» pero que realmente no son tan amigables con el medio ambiente como pensábamos.

1. Autos eléctricos

Seguro estás frunciendo tu seño en este momento, pensando «esto no tiene sentido». Es verdad, conducir un auto eléctrico no produce emisiones de carbono, pero lo que no sabes es que al producir las baterías de ión litio que lo impulsan se emite una sorprendente cantidad de CO2. Todo esto de acuerdo a un estudio reciente realizado por el Instituto Sueco de Investigación Ambiental

Por ejemplo, el Nissan Leaf tiene una batería de aproximadamente 30 kilovatios-hora. La producción de una batería genera alrededor de 150 a 200 kilogramos de CO2 por kilovatio hora. Por lo tanto, un Nissan Leaf ya ha liberado aproximadamente 5 toneladas de CO2 en el aire antes de que realmente encienda.

2. El bambú en la fabricación de telas

El uso del bambú para fabricar telas ha ganado popularidad debido a su marketing «ecológico». La planta de bambú crece rápidamente y no requiere fertilizantes ni pesticidas, por lo que podríamos decir que es una fuente de plantas más renovable. Sin embargo, la mayoría de las personas no se dan cuenta de que el proceso para convertir el bambú en tela utiliza una gran cantidad de productos químicos agresivos.

Cuando el algodón solo requiere la remoción y el secado de las semillas para hilarlas, el bambú debe triturarse, cocinarse en lejía (hidróxido de sodio) y formar chorros en “hilos”, que se sumergen en ácido antes de realmente convertirlos en hilo. Además de un proceso adicional de blanqueo.

3. Paneles solares

Otro producto «ecológico» que, similar a lo que ocurre con las baterías de litio, el daño lo hacen durante el proceso de producción. La producción de paneles solares requiere químicos agresivos y corrosivos (como el hidróxido de sodio y el ácido fluorhídrico), por no mencionar una gran cantidad de energía eléctrica y consumo de agua. También genera residuos, algunos de los cuales son muy peligrosos.

Estos problemas plantean la interrogante de si en realidad la energía solar puede combatir el cambio climático y reducir la toxicidad ambiental.

4. Secadores de aire para manos

Los secadores de aire para manos en baños públicos que se comercializan a sí mismos como productos «ecológicos» y «para salvar árboles» pueden ser sorprendentemente inútiles. Estos artefactos consumen una gran cantidad de energía eléctrica y no son muy efectivos para secarse las manos, por lo que deben funcionar durante un largo período de tiempo para lograr su propósito.

La toalla de papel promedio puede lograr secar el 90% de tus manos en diez segundos, mientras que te tardarás 40 segundos en lograr algo similar con un secador de manos.

Si bien hay una tecnología para secadores más nueva (de aire frío o de alta presión) y más eficiente, su alto precio hace que en realidad no lo veamos mucho en los baños públicos.

5. Productos «ecológicos» de limpieza

Todos sabemos que muchos productos de limpieza convencionales contienen productos químicos que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente y peligrosos para la salud, como el amoníaco, el cloro y los alcoholes. El concepto de un limpiador no tóxico y de fuentes renovables parece una obviedad. Sin embargo, no existen pautas gubernamentales sobre productos de limpieza o regulación del uso de términos de mercadotecnia tales como «respetuoso con el medio ambiente», «no tóxico» y «natural». De manera que, estos términos se pueden usar con fines publicitarios y sin ningún fundamento.

Un estudio reciente realizado por la Escuela de Ingeniería de Melbourne encontró que muchos de los productos etiquetados como ecológicos contienen compuestos tóxicos.

6. Bombillas fluorescentes compactas

Las bombillas fluorescentes compactas (CFL, por sus siglas en inglés) tienen una publicidad agresiva en las tiendas para el hogar, e incluso puedes obtener una caja de ellas gratis de varias compañías eléctricas. Y es que, por supuesto, todos quieren pagar menos en su factura eléctrica, y estas bombillas utilizan mucha menos energía que las bombillas convencionales. Sin embargo, lamentablemente muchas personas desconocen el contenido de mercurio de las CFL.

Cuando la gente piensa en la intoxicación por mercurio, el pescado viene inmediatamente a la mente, pero en realidad, los americanos obtienen la mayor exposición al mercurio es de estas bombillas. El CFL promedio contiene aproximadamente 4 miligramos de mercurio. Si bien es una cantidad pequeña, para ponerlo en comparación, se recomienda no más de 42 microgramos (o 0.0042 miligramos) para una persona de 60 kilogramos (132 lb) por día de consumo de pescado. De manera que, este producto ecológico contiene casi 100 veces el límite sugerido.

Si bien las compañías afirman que el mercurio solo se libera cuando se rompen las bombillas, ¿vale la pena el riesgo de exposición? Además, el mercurio no puede eliminarse de manera segura en la basura normal, por lo que, si tu bombilla fluorescente no se rompe, deberás llevarla a un centro de reciclaje designado, lo cual puede llegar a ser un inconveniente.

7. Pañales reutilizables

Resulta que los pañales desechables pueden no ser tan inútiles como crees. En un estudio reciente se comprobó que el impacto total de los pañales lavables en el calentamiento global se estima como ligeramente superior, en comparación con los desechables. Este resultado sorprendente se debe al consumo de energía y agua del lavado de los pañales en una lavadora.

El estudio dedujo que los pañales lavables solo tienen una menor huella de carbono si se lavan con una lavadora de bajo consumo energético.

8. Productos orgánicos

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Producir alimentos de forma orgánica en realidad utiliza un 40% más de tierra que la agricultura tradicional. Además, aunque el mercado orgánico está altamente regulado para garantizar que todos los aspectos de la producción de cultivos estén libres de pesticidas químicos e insecticidas sintéticos, los estudios han demostrado que algunos pesticidas «orgánicos» pueden ser más tóxicos que los sintéticos tradicionales.

El mencionado estudio también señaló que el impacto ambiental y la sostenibilidad no siempre favorecen a las granjas orgánicas sobre las convencionales.

Además, es importante tener en cuenta que, al igual que otros productos, no todos los productos orgánicos se cultivan localmente. De manera que, cuanto más lejos tenga que viajar tu producto a tu tienda, mayor será la huella de carbono, por lo que comprar localmente es en realidad una opción más inteligente.

Si quieres ver medidas realmente ecológicas te recomendamos leer nuestro post sobre los países más verdes del mundo.

¿Ya sabías sobre estos productos que no son tan ecológicos como pensamos?, queremos leer tu opinión en los comentarios. No olvides seguirnos en nuestra página de facebook.

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